Las Chicas También Son Reveldes (Por Jordi Guasch)
A lo largo de la historia comercial del Country, el rol de la mujer ha quedado por debajo del dominante papel masculino. Por lo general, profesionalmente, ellas gozaron de muchas menos oportunidades. En las montañas del Este, cuna de nuestro género, estaban destinadas a asumir su condición de madres, cuidando de los hijos y realizando las labores del hogar. No obstante, en su tiempo libre, obedecían a una misión “más elevada”…preservar el patrimonio musical , sobretodo baladístico y religioso que portaron los primeros colonos europeos. Desde sus granjas, cabañas o casas en localidades rurales, cantaban las viejas baladas o los himnos sacros (también en las Iglesias o reuniones campestres) a sus retoños. La música también les ayudaba a cuidarse de las labores cotidianas como un agradecido bálsamo a tan ardua tarea. Igualmente, aunque esta faceta fuera menos conocida, habían damas que poseían un enorme talento como instrumentistas. Basta recordar, por ejemplo, que el célebre Grandpa Jones (heredero del estilo vodevilesco de Uncle Dave Macon) aprendió a tocar el “clawhammer” banjo de la polifacética Cousin Emmy o que el estilo de Maybelle Carter devino una influencia decisiva en los sucesivos guitarristas Country. Cuando las familias decidieron cruzar las áreas fronterizas de los Apalaches para ir a tierras occidentales, sin lugar a dudas llevaron consigo toda esta amalgama de conceptos musicales que hoy en dia denominaríamos “Early Country”(Country primitivo), es decir, el “Old-time” pre-era comercial. Las durísimas condiciones para establecerse en el Oeste pusieron a prueba el valor y aplomo de las mujeres. Buena prueba de ello quedó plasmada en una balada clásica del estilo “Western” titulada: Sweet Betsy From Pike, escrita en 1855 por John A.Stone y cuya primera grabación Country corrió a cargo del trotamundos Harry Mc Clintock, en 1928. Sin embargo, en este artículo no vamos a indagar en todo el inmenso espectro de la faceta “femenina” del Country porque podríamos llenar las páginas de una enciclopedia…y para esto, de manera más modesta, ya está mi ensayo, que algún dia finalizaré y donde conoceremos el poderoso influjo de las mujeres en esta música con aportaciones realmente sorprendentes que voy descubriendo mientras leo un montón de libros y repaso el olvidado repertorio Old-Time. Ahora limitémonos a esbozar de forma muy breve, algunas de las canciones más relevantes de la época Comercial anterior a los 1990’, un período en el cual, las damas “campestres” gozaron de más libertad para componer e interpretar toda índole de temáticas….
Las pioneras en registrar Country Music fueron Samantha Bumgarner (junto con Eva Davis) y Roba Stanley. Bumgarner siempre fue reconocida sobre todo gracias a su destreza con el banjo montañés pero en “Cindy In The Meadows” cantó y tocó el fiddle, ya que además era campeona de competiciones con este instrumento. Davis la secundó en el banjo. Esta desenfadada pieza la grabaron en 1924. Bumgarner tambien registró otros temas en solitario como banjista: “The Gamblin´Man-Two Step”(sobre un tema Folk irlandés de 1854) o “Fly Around my Pretty Little Miss” que años después popularizarían con mejor fortuna los alocados y anárquicos Skillet Lickers. Pero en 1925, fue Roba Stanley quien se atrevió a cantar una balada reivindicando la soltería y quejándose de la dependencia de la mujer respecto al hombre. En“Single Life”, en cuya versión más completa fue acompañada por Henry Whitter (mejor instrumentista de guitarra y armónica que cantante), supuso la canción pionera del género donde la porción “yin” reclamaba sus derechos en una sociedad tan patriarcal. En 1927, la famosa Carter Family efectuó sus primeros registros discográficos incluyendo “Single girl, Married Girl”, escrita por A.P. pero basándose en la pieza de Stanley. Los Carter influyeron en la Country Music por tener un sello personal y de indiscutible calidad cubierta de un halo de cálida sencillez. Y esta impronta se debía principalmente al arte de Sara y Maybelle. Dos distinguidas voces respaldadas por autoarpa y guitarra. Supieron crear un estilo personal aunando canciones “pop” del XIX y principios XX, baladas folklóricas e himnos religiosos aderezándoles de vez en cuando un adecuado barniz de Blues y Yodel. No es baladí afirmar que este trío era un pequeño matriarcado cuyos fundamentos se hallan primero en la tradición cultural anglo-celta y más tarde en las troupes ambulantes de familias musicales que recorrían parte de EEUU. No podemos ningunear el trabajo de A.P. , alguien a quien sus padres le prohibieron tocar el fiddle porque “es el instrumento del Diablo”. Era un tipo de difícil carácter pero que tuvo la astucia de adentrarse en las regiones rurales del sudeste y recopilar canciones para luego reciclarlas colocando su firma de autor. Le era igual que fuese una cancioncilla “Pop” victoriana , un himno o una balada Folk de las Islas Británicas. El resultado todos lo conocemos. Cojamos por ejemplo “Wildwood Flower”, la pieza “clave” para cualquier guitarrista Country que desee aprender la peculiar técnica de Maybelle. Semejante joya lírica se inspiró en una popular canción “Pop” compuesta un año antes de que estallase la Guerra Civil. La voz hasta se antoja sobrenatural o con claras reminiscencias del medievo, como tarareada por una doncella paseando por un frondoso bosque…Uno de los méritos que el mundo de la música Popular en general debería reconocer en el Country es que gracias a este género, muchas piezas “Pop” norteamericanas (música creada por autores conocidos para fines meramente comerciales) y Folklóricas de las islas Británicas, han sobrevivido hasta ahora y se continúan grabando. No en su “estado puro”, claro, sino con las “armas” propias del Country en cuanto a instrumentos y recursos vocales. Es más, esta “ruralización” de aquellas canciones, les otorga una vivacidad y encanto que quizás en ciertos casos carecían. Imaginemos “I’ll Twine Mid The Ringlets” (antesala de “Wildwood Flower”) interpretada a piano por una damisela victoriana en un salón del Boston decimonónico y comparémosla con las miles de variantes “made in country” que brotaron desde que se inició la industria del género…En fin, no nos alejemos del tema principal. En “Single Girl, Married Girl”, se dice que “la chica soltera va de compras mientras que la casada mece la cuna y llora”. Desde luego, limitar la reivindicación de la mujer a “ir de compras”no es que digamos muy “feminista” y hubiese irritado al mismísimo filósofo-escritor Henry D.Thoreau, pero al menos, vemos un paso adelante, un ápice de abierta rebeldía. Algo más fuerte sería el repertorio de Aunt Molly Jackson aunque aquí ya entramos en asuntos políticos, una parcela poco explorada por las damas del country de aquellos tiempos. Ya en el amanecer de la década de los 1930’, cantantes valientes como la susodicha o Sara Ogan eran capaces de criticar al sistema social. La primera lo hizo en temas como “Kentucky Miner’s Wife”(1931) protestando, como era habitual en ella, contra el abuso del Gobierno versus los mineros o cualquier trabajador del campo. Sara Ogan tuvo la osadía de cantar “Odio al sistema Capitalista”. ..¿Las pincharían en las emisoras actuales?.Si bien es cierto que estas dos revolucionarias, especialmente la Jackson, figuran en el Olimpo femenino del Country, están mejor situadas dentro de los parámetros de la canción Folk.
En 1935, Patsy Montana alcanzó un reto hasta la fecha desconocido entre las damas Country, con las ventas de su inmortal “I Want to Be A Cowboy´s Sweetheart”. Aquí reivindicaba el espíritu independiente de la mujer liberada que podía moverse por las inmensas praderas sin depender de ningún hombre. Una idea tan romantizada como el mismo estilo “Western” en que fue creada, siguiendo la estela de los “Cowboys Cantores” como Gene Autry, Tex Ritter o Roy Rogers. Unos vaqueros “de celuloide” que modernizaron la parte “western” del Old-Time sin escatimar en procedimientos imaginativos como orquestas o innovadores “yodels”. Pero, al igual que Rose Maddox, Patsy Montana era “la voz cantante” de una saga familiar “llevando los pantalones” entre varios hermanos. Mujeres con carácter y una poderosa personalidad capaz de abrirles camino en el contexto de la música profesional. Tras las dulces baladas vaqueras y los ritmos de polea de esta carismática vocalista, llegó la época del Honky-Tonk y Western-Swing. Ambos estilos Country más “urbanitas” que “rurales” surgieron cuando el “ruido” de los locales musicales y los condicionamientos sociales de la vida urbana, obligaron a que el género tomase otro rumbo. Las mujeres colaboraron en “la causa” y tuvieron aquí su mejor vehículo para expresar el desencanto de la existencia marital o incluso de las relaciones durante el cortejo. En “Don´t Let Man Get You Down”(1945), la simpática Texas Ruby recitaba en esta pieza de Fred Rose, que “los hombres pueden pronunciar las palabras más hermosas pero la mayoría son mentiras”…En 1952, Kitty Wells cantó el ya clásico “It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels” respondiendo al “Wild Side Of Life”de Hank Thompson. La angelical voz de Wells cantaba: “muchas veces los hombres se creen que están solteros”….en alusión a los ligues de honky-tonk pues el machismo imperante se pronunciaba alegando que el problema de las separaciones y malos rollos entre parejas, se debía a las “vampiresas” que pululaban en los bares ,cual seductoras sirenas de “pobres” hombres despechados o dispuestos a cazar mujeres facilotas. Superada la fase del Rockabilly y sus guerreras cantantes femeninas, la Reina de todas, Wanda Jackson (con permiso de Brenda Lee o Janis Martin), tuvo un merecido éxito con “Right Or Wrong” (1961) sobre los vaivenes emocionales y la capacidad de fiarse del ser amado. En 1966 apareció Loretta Lynn y “Don’t Come Home A’Drinkin’, un tema que escribió a raíz de su experiencia en el matrimonio. Pese a no dejar jamás de amar a su marido, quiso hacer una llamada de alerta a todas aquellas señoras cuyos esposos acostumbraban a emborracharse en los honky-tonks, ligarse “honky-tonk angels”(o “devils”, como consideremos mejor…) y luego entrar en casa para continuar con su “rutinaria seguridad”. Loretta, toda una exponente de su luchador signo, Aries, tambien arremetió contra esas “caza-maridos” en “You Ain´t Woman Enought to Take my Man” y quiso oponerse al tradicional rol de la mujer rural, destinada a parir un montón de hijos y cuidarlos sin apoyo, con el tema “The Pill”; causante de una polémica considerable cimentada en el más conservador marco de la Country Music.
Otra maravillosa vocalista, Tammy Wynette, fue la brillante protagonista del imperecedero Clásico “Stand By Your Man”compuesta por ella misma junto a Billy Sherill. El tema reza: “en ocasiones es duro ser mujer ofreciéndole todo tu amor a un solo hombre” pero , en aquel 1966 de la América hippy, recibió severas críticas de las mentes más liberales. Tammy tambien llevó a los primeros puestos de las listas “Nashville” su “Your Good Girl’s Gonna Go Bad” pero aún asi, no conseguiría la aprobación unánime de las mujeres más liberadas. De entre las numerosas versiones de esta pieza, recomiendo aquella que cantó el “gamberro” grupo femenino “Screamin´ Sirens” por ser una rareza y debido a su endiablado ritmo donde se sustituye la elegancia de Wynette en favor de un tratamiento descarado más creíble (o al menos irreverente) donde no falta hasta un erupto y el sonido de botellas rotas… Y es que esta banda sí que daba la imagen de “chicas malas”…. En 1970, Lynn Anderson llevó a la fama la canción Country-Pop de Joe South “Rose Garden”. Aquí se entremezcla de nuevo la dulzura del fiel amor femenino con la reafirmación de que si el hombre se pasa un pelo, la mujer se libera de su dependencia. Era esta un época donde Jeanny C.Riley criticaba la hipocresía social con “Harper Valley PTA” y la jovencita Tanya Tucker ponía el “toque picante” al entorno del “Mainstream” Country con unas letras consistentes, una actitud sexy y su experimentación con las drogas. La modernización de las mujeres en el Country seguiría esta fase de cantantes que sin perder la sensibilidad, criticaban la actitud irresponsable del marido o amante así como se lamentaban de la pérdida del mismo por cualquier motivo. Dolly Parton lo demuestra, por poner un ejemplo, en un exitazo como “To Daddy” (1977) en esa recurrente temática de las baladas femeninas donde se procura salvaguardar la felicidad de los hijos ante la adversidad, ya séa por el abandono del esposo o por su fallecimiento. Otro tema que alcanzó las cotas máximas de popularidad en la escena del mercado de Music City (por entonces salpicado de piezas más “Pop” que “Country”), fue “A Lesson In Leavin’”(1979) de Dottie West. En este caso, se da por perdidos a esos hombres que no se aclaran en cuestiones de pareja y su incertidumbre les impele a desconcertar a las sufridas mujeres. Con su “80’s Ladies”del 1987, K.T.Oslin sigue esa línea argumentar basada en como las peleas de los padres influyen en los hijos sufriendo unas secuelas que perfilarán negativamente su futuro. El “glamour” de las cantantes Country ya ha llegó a su apogeo nada más cruzar el umbral de los 90’ . En “I’m Goin´Out Tonight” (1991), Mary-Chapin Carpenter nos narra la historia de una mujer que sale sola de noche en busca de un tipo que le “muestre aquello que ya ha olvidado” en un hombre….y “no le importa si él le ofrece algo más que un beso”. En “Men”, del mismo año, The Forester Sisters continuarán, como muchos otros conjuntos y solistas femeninos, trasladando al universo musical las desavenencias e incompatibilidades que surgen de la unión sentimental entre los dos sexos….o uno solo, si nos referimos a K.D.Lang quien con su confesión pública de lesbianismo, provocó un revuelo sin precedentes en los círculos más retrógrados del microcosmos Country.
La Country music siempre se ha caracterizado por relatar cosas reales ya sean circunstancias o situaciones personales pese a que en los albores del género hubieron un sinfín de canciones que hablaban de un pasado romantizado o de narraciones que aunque fueran ficticias o con un tanto por ciento de verdad, se ajustaban a una finalidad moralizante. En este artículo tan sólo hemos hecho un brevísimo boceto a modo de resumen del amplio y complejo mundo de la mujer como elemento esencial en cada faceta del Country. De extendernos, podríamos analizar tanto las motivaciones arquetípicas de la parcela femenina en el género como las extraordinarias biografías de muchas artistas pasando por las letras, algunas francamente curiosas, de muchas melodías interpretadas y/o creadas por ellas. Si existió una Minnie Peral fue porque antes hubo una tradición de mujeres que hacían papeles cómicos en vodeviles, circos, espectáculos rurales, etc… Si Patsy Montana llegó a ser lo que fue se debió a esas pioneras del Salvaje Oeste que recorrían varios Estados actuando en Saloons, conmemoraciones populares o cualquier tipo de show donde debían superar el acoso e incomprensión del sexo opuesto. Si aún se componen baladas es en gran parte, consecuencia de la labor de preservación que llevaron a cabo las esposas, hijas, madres o amantes de los primeros colonos que se asentaron en los aislados bosques de Apalachia. En estos tiempos donde gracias a la información, podemos reivindicar el rol de los ancestrales cultos a deidades femeninas en detrimento de las machistas (y más recientes) religiones oficiales, nuestra música ha ido reconociendo los merecidos méritos de las intérpretes y compositoras antaño encadenadas a una industria que les restaba el suficiente protagonismo mediático para igualarse a los hombres. Sabemos que todavía no hay una total igualdad de oportunidades entre unos y otros pero ya funcionan honky-tonks para homosexuales y las leyes de EEUU castigan a aquellos hombretones violentos de escaso cerebro que siguen considerando a la mujer como un objeto de propiedad. Si, continúan los abusos psicológicos, las violaciones, los asesinatos pasionales, etc…porque la condición humana parece no aprender de los errores y muchos hombres obedecen a un modelo de homínido que ya debería estar extinguido. Sin embargo, la mujer inteligente sabe pararle los pies y pasar de él . Cuando ésta es una artista Country, su mensaje se vuelve inmortal para no cesar de recordar que en este género, un 50% de su idiosincrasia brota del alma femenina…
Jordi Guasch
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